El conflicto entre los niños es una parte natural de su desarrollo, especialmente a una edad temprana. Los padres a menudo se enfrentan a una situación en la que los niños se pelean, juran o no pueden encontrar un idioma común. En tales casos, surge la pregunta: ¿cómo ayudar adecuadamente a los niños a resolver el conflicto sin destruir su independencia y sin crear una idea falsa de que es necesario reconciliarse sólo por orden? En este artículo, le mostraremos cómo enseñar a los niños cómo resolver los conflictos de manera constructiva y por qué es importante no intervenir demasiado duramente.
¿Por qué pelean los niños?
Antes de comenzar a resolver un conflicto, es importante entender por qué surgió. Las peleas infantiles pueden tener varias causas:
- Competencia de atención. Los niños a menudo luchan para llamar la atención de los padres u otros adultos. Esto es especialmente cierto para los niños pequeños que aún no saben expresar sus emociones en palabras.
- Disacuerdo en juegos. Un simple conflicto puede surgir porque los niños no pueden estar de acuerdo en quién estará a cargo del juego o cómo distribuir juguetes. Esto ocurre a menudo cuando los niños todavía no han desarrollado las habilidades de compartir y comprender las reglas.
- Respuesta emocional. A veces los niños luchan porque no pueden controlar sus emociones. No siempre pueden explicar lo que les molesta y reaccionar ante la irritación o el resentimiento con la agresión.
- Fronteras personales. A la edad de 3 a 4 años, los niños son conscientes de sus fronteras personales y pueden surgir conflictos debido a la violación de estos límites por otros niños.
Comprender las causas de una pelea ayuda a los padres a encontrar el enfoque adecuado para resolver el problema y enseñar a los niños a interactuar más eficazmente con otros.
1. Escucha a ambos lados.
Cuando los niños comienzan a luchar, el primer paso para los padres es escuchar ambos lados. Este es un punto importante que ayuda a su hijo a sentir que sus opiniones son importantes y que sus emociones se toman en serio.
Cómo proceder:
- No interfiera inmediatamente, grite o intimide a los niños, diciendo “hacerse, reconciliarse, reconciliarse”. Esto no ayuda a resolver el conflicto y, además, puede hacer que el niño sienta que sus sentimientos no importan.
- Trate de escuchar con calma y atención a ambas partes del conflicto sin interrumpir, y dar a cada niño la oportunidad de expresar su punto de vista.
- Es importante hablar con los niños a nivel de sus emociones. Por ejemplo, si uno de los niños es ofendido, digan: “Veo que están ofendidos.” Intentemos entender lo que pasó y cómo podemos arreglarlo. ”
2. Enseñar a los niños a expresar sus sentimientos en palabras
Una de las principales causas de las disputas entre los niños es la incapacidad de expresar sus sentimientos en palabras. Los niños pequeños a menudo reaccionan con agresión porque no saben cómo decir lo que les molesta. Es importante que los padres enseñen a sus hijos a expresar sus emociones.
Cómo proceder:
- Enséñale a los niños que nombren sus emociones. Di, Debes estar enfadado porque el juguete no es tuyo, ¿verdad? Esto ayuda a su hijo a darse cuenta de que sus sentimientos importan.
- Sugerir frases que puedan ayudar a los niños a resolver conflictos. Por ejemplo, estoy molesto porque me tomaste mi juguete. Estamos de acuerdo en cómo jugamos”. Enseña a los niños no sólo a gritar o culpar, sino a buscar una solución.
3. Enseñar a los niños a comprometerse
Los niños sólo pueden aprender a resolver conflictos si aprenden a comprometerse. Compromiso es la capacidad de encontrar una solución que se adapte a ambos lados, no sólo a uno.
Cómo proceder:
- Después de que los niños hayan expresado sus emociones y se hayan escuchado, ofrezcan opciones para resolver el conflicto. Por ejemplo, “¿Qué crees que puedes hacer para asegurarte de que ambos puedan jugar con este juguete?” Esto permite que el niño sienta que su opinión es importante.
- Alentar a los niños a encontrar soluciones de compromiso. Recordadles que los conflictos pueden resolverse no sólo mediante una victoria, sino también mediante concesiones mutuas.
4. Establecer normas y consecuencias
Es importante que los niños comprendan que ciertas consecuencias siguen sus acciones. Ayuda a enseñarles responsabilidad y respeto por los derechos y fronteras de los demás.
Cómo proceder:
- Explicar a los niños que es importante respetar los sentimientos del otro. Por ejemplo, si un niño empuja a otro, diga: “Cuando usted empuja, el otro duele y no es bueno”. Esto ayuda a los niños a comprender las consecuencias de sus acciones.
- Establecer reglas sobre cómo resolver conflictos: “Si no puedes compartir un juguete, ofrece el tuyo o negocia a su vez.” Asegúrese de que los niños comprendan que el conflicto puede resolverse pacíficamente sin recurrir a la agresión.
5. Dar a los niños la oportunidad de aprender de sus errores
A veces la mejor manera de resolver un conflicto es dejar que los niños lo resuelvan por sí mismos. Por supuesto, es importante estar presente y vigilar la situación, pero la intervención excesiva puede conducir al hecho de que los niños no aprenden a hacer frente a las dificultades por sí mismos.
Cómo proceder:
- Si la situación no requiere intervención inmediata, da a los niños la oportunidad de negociar. Apoyarlos, si tienen éxito, alabarlos por su capacidad de compromiso.
- Es importante recordar que la lucha es una parte natural del proceso de aprendizaje. Los niños necesitan entender que el conflicto no es el fin del mundo, sino una oportunidad para aprender algo nuevo.
6. Evite la frase "Aceptar, reconciliar, reconciliar. ”
Esta frase es una reacción común de muchos padres a las peleas de niños. Pero no resuelve el conflicto, pero sólo silencia a los niños por un tiempo, impidiéndoles aprender a resolver adecuadamente las controversias. “Paz, levantada” puede crear la ilusión en un niño que las peleas se resuelven sólo con palabras, sin tener en cuenta los verdaderos sentimientos y necesidades de las partes. En cambio, es importante dar a los niños las herramientas para resolver el problema: escuchar, expresar emociones, encontrar compromisos.
Conclusión
Los conflictos infantiles no son una causa de pánico, sino una oportunidad para aprender. En lugar de decidir por su hijo, enséñales cómo resolver los problemas de manera constructiva. Ayudar a los niños a desarrollar habilidades de comunicación, enseñarles a comprender y expresar sus sentimientos, buscar compromisos y asumir la responsabilidad de sus acciones. Esto ayudará no sólo a resolver los conflictos actuales, sino también a desarrollar habilidades que serán útiles en el futuro, en sus relaciones con otros y en la vida en general.
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